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No, los tatuajes no dañan el sistema nervioso ni generan “cortocircuitos”

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En redes sociales se ha viralizado un video en el que se afirma que los tatuajes afectan los “puntos eléctricos” del cuerpo y provocan “cortocircuitos” en el sistema nervioso. La grabación ha sido compartida cientos de veces y, aunque utiliza un lenguaje seudocientífico, su contenido es completamente falso. Las declaraciones que se hacen en el video no tienen respaldo médico ni fundamento en la literatura científica actual.

¿Qué se estudia?

El video presenta a un hombre de pie delante de una pizarra, afirmando que los tatuajes y piercings causan varios problemas de salud. Durante su explicación, menciona presuntos efectos nocivos sobre los “puntos eléctricos del cuerpo” y sostiene que quienes tienen tatuajes acaban con el sistema nervioso afectado. A lo largo del video, hay una advertencia visual constante que intensifica el mensaje alarmante.

Este artículo, similar a otros del mismo tipo, se ofrece con un diseño visual llamativo, pero le falta cualquier respaldo médico o técnico. Las palabras usadas, como «puntos eléctricos» o «cortocircuitos internos», no tienen respaldo en ninguna fuente científica respetada y son parte de una historia carente de precisión.

¿Cuál es el veredicto?

La declaración es incorrecta. Los tatuajes no afectan el sistema nervioso ni causan «cortocircuitos» en el organismo humano. La tinta utilizada en estos procesos se asienta en las capas superficiales de la piel y no perturba las funciones del sistema nervioso central o periférico. No existe evidencia médica que asocie los tatuajes con cambios neurológicos.

En cuanto a la tinta, los especialistas reconocen que algunos pigmentos, como los negros o de colores intensos, pueden contener compuestos con potencial cancerígeno en ciertas condiciones experimentales. Sin embargo, no existe ninguna prueba que demuestre que el uso de estas tintas haya generado enfermedades como el cáncer en la vida real. Se trata de una preocupación teórica que no se ha materializado en evidencia epidemiológica.

Los tatuajes son una práctica milenaria, presente en numerosas culturas de todo el mundo. En civilizaciones como la maorí, donde gran parte de la población lleva el cuerpo ampliamente tatuado, no se ha registrado una mayor incidencia de enfermedades asociadas a esta costumbre. En la actualidad, los pigmentos se regulan y su uso es seguro cuando el procedimiento se realiza bajo normas higiénicas.

Difundir información incorrecta sobre la salud provoca temor sin fundamento

No hay base científica para afirmar que los tatuajes interfieren con el sistema nervioso. Las ideas que sostienen lo contrario surgen de discursos que mezclan conceptos sin relación médica y apelan al miedo como estrategia de difusión. Presentar teorías sin fundamento puede inducir a error y alimentar estigmas sin razón.

Es importante recordar que la ciencia médica exige evidencia verificable antes de establecer relaciones causales entre prácticas como el tatuaje y enfermedades concretas. A día de hoy, no existe ningún estudio riguroso que vincule directamente los tatuajes con alteraciones en el funcionamiento neurológico del cuerpo.

La afirmación de que los tatuajes generan “cortocircuitos” es un bulo sin sustento, creado para confundir y alarmar. Ante este tipo de contenidos, la verificación y la consulta con profesionales de la salud son siempre la mejor defensa.

Por Ana Elisa Merlo

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